JOSELITO & ANITA ORELLANA

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Quito, Pichincha, Ecuador
I´m baptist missionary by faith with PMM Inc.,USA I'm married and with my wife Anita have four marvelous daughters. Our principal ministry is theological education. My passion is write, preach & teach about my Lord Jesus, around my country Ecuador, and Latin America. Dr. Joselito Orellana. DMin. PhD. Born in Ecuador, in Piñas City, province of El Oro Living in Quito, since 1985. Baptist Pastor's 18 years old. It missionary for Latin America Palm Missionary Ministries Inc, USA. It is involved in the ministries of higher theological teaching, pastoral training, church ministry, family counseling, literature, bioethics, and educational administration. Master's degrees (Colombia, Ecuador and Spain): Bible; Theology; Educative Management; and, Bioethics. Doctor of Ministry in Theology (DMin.) and Doctor of Philosophy in Theology (PhD) awarded by Vision International University, from Miami, FL-USA.

Wednesday, November 25, 2015

Para reflexionar un poco en torno al Día internacional de la No Violencia contra la Mujer y las NIñas



¿ES USTED UN PhD?
Por, Dr. Joselito Orellana. DMin. PhD.
Misionero de Palm Missionary Ministries Inc. USA
Pastor de la Iglesia Bautista Universitaria, Quito
Rector del Liceo Bautista Charles Spurgeon, Pifo
Septiembre, 2014

Hace algún tiempo en una de mis clases de teología con los pastores indígenas en el páramo de Cañar-Ecuador, uno de mis estudiantes me preguntó: ¿Qué significa PhD? Y antes de que yo pudiera contestar, otro compañero estudiante se me adelantó y con voz firme, entusiasmada y sincera le dijo: Significa, Pobre Hijo de Dios. El primer estudiante me preguntó nuevamente si era verdad, y luego de pensarlo inmediatamente, y gratamente sorprendido por tan inocente creatividad, le dije: Si, eso también significa.


PhD es uno de los conceptos más mencionados hoy en el mundo de la modernidad académica, tecnológica y científica. Sin embargo ésta real experiencia me hizo pensar en otras opciones semánticas de estas siglas que prácticamente se han convertido en un acrónimo de estatus científico en el mundo.


Al pensar en mí mismo como padre y creyente en Cristo, como mi estudiante indígena, me atrevo a proyectar otra significación particular a este acrónimo. Pensando en las exigencias axiológicas que me harían mejor padre de mis hijas y creyente en Jesucristo, y considerando mis debilidades personales, deduje que yo también necesito ser un verdadero PhD.


Más allá de ya ser un Pobre Hijo de Dios, que a la luz de la Sagrada Escritura podemos ser (Cf., Mt. 5:3), definí que el acrónimo PhD resume las tres grandes falencias de mi vida, y dialécticamente las tres virtudes que necesito constantemente aprehender: Paciencia; Humildad y Denuedo.


Yo necesito ser más paciente en los dos sentidos que el idioma griego sugiere en sus dos términos que maneja en la Biblia para “paciencia”, esto es; ser paciente respecto de personas difíciles de tratar, y también ser paciente respecto de situaciones complejas de tolerar.


Humildad es otra de mis asignaturas pendientes, entendiéndola correctamente según la Escritura como la virtud que nos permite vernos tal como Dios nos ve, esto es, como seres finitos desesperadamente necesitados de su maravillosa gracia y misericordia.



Y finalmente, denuedo o coraje. No obstante de mi carácter emprendedor y proactivo, reconozco que hay situaciones que me congelan y me obstaculizan lograr mayores y mejores metas para la gloria de mi Señor y la extensión de su Reino. Por tanto, el gran objetivo axiológico para mi vida como ser humano, creyente en Cristo y padre de cuatro maravillosas hijas a la vez es: aprehender constantemente a ser más paciente, humilde, y denodado.



La paciencia me permitirá ser más sabio y consecuente con las circunstancias intolerables de los seres humanos; la humildad me permitirá mantenerme en mejor comunión con un Dios maravilloso que lo único que sabe hacer conmigo es amarme diariamente; y el denuedo, me mantendrá en constante paz conmigo mismo, al saber que mis logros serán el resultado de mis mejores intenciones y agencias.



¿Qué de usted? ¿Es usted un PhD? En la lógica sencilla, diáfana y creativa de mis estudiantes campesinos, si es posible serlo. En principio, usted necesita ser un Pobre Hijo de Dios.



Para ser el mejor padre del mundo usted primero debe ser el mejor hijo de Dios. Según Jn. 1:12 es tan sencillo como recibir el regalo más impresionante de la vida: Sólo recibir a Jesucristo como su Señor y Salvador personal. Y Dios le dará el derecho de ser su hijo, y usted tendrá el privilegio y derecho de llamarlo tiernamente: Padre.

En una sociedad convulsionada y camino a la destrucción por la descomposición del matrimonio y la familia, la única manera de ser un excelente padre terrenal, es comenzar siendo un verdadero y pobre Hijo de Dios. Usted puede ser un verdadero PhD ahora mismo. Amén.

 Estel artículo forma parte de la 2ª edición del FUNICONCURSO “Publicación Solidaria” por lo que  que se facilite el siguiente enlace a la web del concurso (www.estudiarenfuniber.com)

Wednesday, November 18, 2015

TODOS INVITADOS A NUESTRO CONGRESO PASTORAL SOBRE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR, NOV 27-28, 2015


Saturday, November 14, 2015

Praying for Paris


Les comparto un pdf promocional de mi nuevo libro en el siguiente enlace

http://iglesiabautistauniversitaria.org/index.php/2015-10-30-21-35-22/2015-11-10-21-28-05/matrimonios-saludables



CONTRAPORTADA LIBRO MFS
Existen tres tipos de llamamiento divino en la Biblia: el llamamiento a la conversión (arrepentimiento y aceptación por fe de Jesús como Señor y Salvador personal); llamamiento al ministerio (vocación religiosa de servicio como siervos-as- de Dios a tiempo completo); y llamamiento al matrimonio. No todo ser humano fue diseñado por Dios para el matrimonio, aunque todos seamos parte de una familia de origen. Este libro trata de esa relación maravillosa e íntima entre un hombre y un mujer que llamamos matrimonio, y por extensión, de la familia. El matrimonio y por ende la familia son una especie en extinción en este mundo moderno, por ello es imperioso rescatar el modelo bíblico para esa institución axiológicamente más importante que la iglesia aún. La familia siempre ha estado en el corazón de Dios porque es parte de su diseño original para la humanidad.
La obra recoge en primer lugar la experiencia existencial de un matrimonio cristiano de más de 20 años, con tres hijas biológicas y una adoptada. Además, es la síntesis conceptual de más de 15 años de ministerio misionero tanto en Ecuador como en Perú y Bolivia, por lo tanto, es un libro nacido en la práctica pastoral: conferencias, consejerías, congresos, simposios, cursos, etc. Es de muchas maneras la respuesta a los temas existenciales surgidos de las propias inquietudes de la gente a quienes el Señor nos ha permitido ministrar. Por ello tiene el aroma del contexto cultural latinoamericano, como también, tiene la impronta de la problemática matrimonial y familiar muy particular de América Latina. El libro está estructurado en 5 partes: matrimonio; familia; descendencia; paternidad; espiritualidad; y, con 66 capítulos en total.
El libro puede ser usado como:
  • Manual para la Escuela para Padres en Escuelas y Colegios
  • Libro de texto de Familia Cristiana en Universidades, Seminarios e Institutos
  • Texto principal en el Ministerio de Parejas o de Familia en la iglesias cristianas
  • Texto de estudio en las Escuelas dominicales en iglesias con énfasis misional en la familia
  • Manual práctico para pastores, misioneros y terapeutas cristianos en su ministerio de Consejería pre-matrimonial, matrimonial y familiar
  • Guía de estudio en congresos y simposios ministeriales cristianos, y
  • Manual de práctica familiar en los hogares que se atreven a ser más y a potenciar el desarrollo personal, también como sus relaciones en el modelo bíblico.
 


Porque tratar el tema de la Violencia Intrafamiliar en la iglesia.


Wednesday, November 11, 2015

Un pequeño adelanto sobre mi nuevo libro

La obra recoge en primer lugar la experiencia existencial de un matrimonio cristiano de más de 20 años, con tres hijas biológicas y una adoptada. Además, es la síntesis conceptual de más de 15 años de ministerio misionero tanto en Ecuador como en Perú y Bolivia, por lo tanto, es un libro nacido en la práctica pastoral: conferencias, consejerías, congresos, simposios, cursos, etc. Es de muchas maneras la respuest
a a los temas existenciales surgidos de las propias inquietudes de la gente a quienes el Señor nos ha permitido ministrar. Por ello tiene el aroma del contexto cultural latinoamericano, como también, tiene la impronta de la problemática matrimonial y familiar muy particular de América Latina. El libro esta estructurado en 5 partes con 66 capítulos en total.
 
Muchos libros se han escrito sobre el tema de la familia. Muchos de ellos buscan proveer de fresca información, y eso es bueno. Pero son mejores aquellos libros que no solamente buscan informarnos sino que además, nos proveen de la formación en valores (sean estos éticos, morales o espirituales), y principios. No obstante, sabemos por la axiología bíblica, que los valores son relativos, pues son conceptos que dependen básicamente de un entendimiento, definición y apreciación cultural; mientras que los principios son absolutos porque provienen de la Sagrada Escritura que permanece para siempre (Cf., Mr. 13:31; 1 Pd. 1:25; Ap. 22:19); y trascienden las fronteras de cultura, religión, e incluso, definiciones jurídicas.
No obstante, el valor agregado más importante es el de aquellos libros que no solo buscan como objetivo la buena información cognitiva; y/o la pertinente formación axiológica; sino que por sobre todo, tienen como objetivo fundamental, provocar la transformación de la mente y el espíritu de los lectores, por medio de la obra sobrenatural del Espíritu Santo de Dios (Cf., Jn., cp 14; cp 16). Este es el objetivo que en última instancia, este libro pretende alcanzar.
No es posible disfrutar de salud sin transformación. En español tenemos dos conceptos diferentes para sanación y salvación. Pero en el idioma griego, que es el idioma original del NT, tenemos un solo verbo para los dos sentidos: sanar y salvar. Ese verbo es sózo, que se puede –y debe- traducir como sanar o salvar. Por ello es que algunas versiones bíblicas, indistintamente traducen frases como: tu fe te ha salvado, mientras que otras dicen: tu fe te ha sanado. El lector pregunta: ¿cuál es la traducción correcta? Pues las dos, gramaticalmente hablando. Pero, sabemos que en español, el entendimiento es dual, porque no es lo mismo sanar que salvar.
Creo que toda persona sensata quiere tener un matrimonio y familia saludables, es decir, quieren sanar sus relaciones y disfrutar la sanidad de Dios. Pero, esa sanidad de la mente y de sus relaciones, en una palabra, del matrimonio y la familia, no será posible sin antes venir a Jesús para buscar la salvación de nuestras vidas. Jesús quiere ser primero Señor y salvador de nuestras vidas, para luego ser nuestro sanador (Cf., Rom. 10:9-10).

Wednesday, November 4, 2015

Keeping this on high....



Saturday, October 31, 2015

About Halloween...


Friday, October 30, 2015 | Comments (21)
by Jeremiah Johnson
You know the routine. As the sun dips below the horizon, the sidewalks begin to teem with creatures great and small. Some travel in packs; others hunt alone. But sooner or later they arrive at your door, howling for satisfaction.
Halloween is upon us again, and with it come the issues that annually confound and divide believers. How can Christian families participate in the holiday without tarnishing their testimonies? As Halloween celebrations increasingly embody the world’s tastes for mischief and debauchery, are believers better off abstaining altogether?
The reality is Halloween presents us with an excellent opportunity to put into practice the principles we’ve discussed regarding what it means to be in the world but not of it. As we’ve seen in the last several days, God’s people are responsible to draw lines of separation from the world that protect their purity without withholding the truth from the watching world.
So what does that look like practically when it comes to Halloween? Without mimicking the world or chasing its approval, can believers redeem the day and reach others with the gospel?
In Right Thinking in a World Gone Wrong, John MacArthur gives readers some practical advice for navigating life’s gray areas:
Though it is true that the Bible doesn’t specifically mention every possible decision you might face in life, it does address all choices with general principles and parameters that govern Christian freedom. When you run your choices in the gray areas through the following grid of seven biblical principles (drawn primarily from the book of 1 Corinthians, in which the apostle Paul gave detailed instructions on liberty issues), I trust you will find both clarity and true freedom to live your life to God’s glory. [1]
In a condensed format, here is the grid of biblical principles he mentioned, sometimes referred to as the “E’s of Decision Making.” (For a more detailed analysis of these principles, check out our blog series, Glorifying God in the Gray Areas.) When faced with a decision in one of life’s gray areas, Christians need to consider these practical questions:
Edification: Will this activity produce spiritual benefit?
Enslavement: Will this activity lead to spiritual bondage?
Exposure: Will this activity expose my mind or body to defilement?
Esteem: Will this activity benefit others, or cause them to stumble?
Evangelism: Will this activity further the cause of the gospel?
Ethics: Will this activity violate my conscience?
Exaltation: Will this activity bring glory to God?
Armed with those basic principles, every believer ought to be able to navigate the gray areas with integrity, protecting their consciences and testimonies without resorting to legalism, isolationism, and other unbiblical responses that can impede the progress of the gospel.
And perhaps that’s the most important principle of all—your Christian freedom is not primarily intended for your own enjoyment. Just like every other aspect of your life, your freedom is to be used to glorify God and magnify His Word.
So how do believers use their freedom in Christ to participate in Halloween in ways that exalt the gospel? In an article titled Christians and Halloween, Travis Allen, former managing director of Grace to You, tackled that very issue. I highly recommend you read the entire article, but the following is the pertinent portion for this discussion.
Christians should use Halloween and all that it brings to the imagination—death imagery, superstition, expressions of debauched revelry—as an opportunity to engage the unbelieving world with the gospel of Jesus Christ. God has given everyone a conscience that responds to His truth (Romans 2:14-16), and the conscience is the Christian’s ally in the evangelistic enterprise. Christians should take time to inform the consciences of friends and family with biblical truth regarding God, the Bible, sin, Christ, future judgment, and the hope of eternal life in Jesus Christ for the repentant sinner.
There are several different ways Christians will engage in Halloween evangelism. Some will adopt a “No Participation” policy. As Christian parents, they don’t want their kids participating in spiritually compromising activities—listening to ghost stories and coloring pictures of witches. They don’t want their kids to dress up in costumes for trick-or-treating or even attending Halloween alternatives.
That response naturally raises eyebrows and provides a good opportunity to share the gospel to those who ask. It’s also important that parents explain their stand to their children and prepare them to face the teasing or ridicule of their peers and the disapproval or scorn of their teachers.
Other Christians will opt for Halloween alternatives called “Harvest Festivals” or “Reformation Festivals”—the kids dress up as farmers, Bible characters, or Reformation heroes. It’s ironic when you consider Halloween’s beginning as an alternative, but it can be an effective means of reaching out to neighborhood families with the gospel. Some churches leave the church building behind and take acts of mercy into their community, “treating” needy families with food baskets, gift cards, and the gospel message.
Even if you simply give out candy to the children passing through your neighborhood, there will be many gospel opportunities you won’t want to miss. Drop a tract in with each kid’s candy, or try to engage their parents in a conversation you can steer toward the things of the Lord. Maybe even invite the whole family to your church? Certain circumstances—like the makeup of your community and your living situation—will determine what kind of opportunities you have, but they will be there if you look hard enough.
For most believers, the situation is simple. Not long from now, dozens of unsaved people will be in your neighborhood, possibly even at your doorstep. For their sakes, and for the sake of God’s kingdom, don’t shut them out and ignore their spiritual needs. As the world celebrates darkness, do something—anything—to shine the light of the gospel in your community.

Friday, October 30, 2015

A propósito de la Reforma Protestante...


Wednesday, October 28, 2015

A PROPÓSITO DE LA CONMEMORACIÓN DE LA REFORMA PROTESTANTE


La Reforma y la iglesia protestante de hoy
LUPA PROTESTANTE - ESCRITO POR JUAN STAM · 26/10/2015
Una visión más amplia y una contextualización nos indican que hoy, más que nunca, la iglesia tiene que redescubrir su historia. [1]  Una iglesia sin historia es una iglesia sin identidad, sin claridad ni criterios, y se cae fácilmente en el caos. Esa es la condición de gran parte del protestantismo latinoamericano hoy. Por eso felicito a la iglesia metodista El Redentor por su costumbre anual de recordar, con gratitud a Dios, a nuestros abuelos espirituales, los Reformadores.
Es importante recordar que la Reforma del siglo XVI fue multifacética. Además de la Reforma luterana y la Reforma calvinista, fue muy importante la Reforma Radical anabautista, y hubo hasta una reforma católica, representada especialmente por el Concilio de Trento y la orden jesuita. La ubicación social de cada uno de estos movimientos fue distinta: Lutero se identificó con los príncipes alemanes y el incipiente nacionalismo; Calvino estaba más cerca de las ciudades suizas y una proto-burguesía, mientras los anabautistas se identificaban más con las clases pobres y el naciente proletariado. Pero todos miraban hacia el futuro, que vendría a llamarse “modernidad”, mientras que el Vaticano miraba más al pasado y se aliaba con el Sacro Imperio Romano y muchos aspectos del mundo medieval. Es significativa la repetición de la palabra “naciente”. Los Reformadores eran los parteros del mundo moderno que nacía. Dos siglos después el movimiento wesleyano aportó nuevas dimensiones muy importantes al protestantismo.
Vamos a conversar esta noche en torno a las consignas con que se suele resumir la teología de los Reformadores, pero es importante recordar que su pensamiento era mucho más amplio y profundo que ellas. En Lutero, por ejemplo, encontramos un cierto anticipo del existencialismo, en el papel de la experiencia personal en su teología y en su rechazo de toda sistematización; él era “un teólogo irregular”. En Calvino es profunda la admiración por la gloria y santidad de Dios, tanto que se le ha llamado “un hombre ebrio de Dios”. En los anabautistas se juntaban (y se juntan) la pasión por la justicia con el pacifismo. Pero en esta charla, nos vamos a concentrar en las consignas que mejor resumen los denominadores comunes de la Reforma.
Sola scriptura
Son famosas las palabras de Lutero en Worms (1521): “Mi conciencia es cautiva de la Palabra de Dios. Si no se me demuestra por las escrituras y por razones claras (no acepto la autoridad de papas y concilios, pues se contradicen), no puedo ni quiero retractar nada, porque ir contra la conciencia es tan peligroso como errado.  Que Dios me ayude, Amén”.
En esta histórica declaración de Lutero, queda claro que la “sola scriptura” no significa que conocemos la verdad sólo por la Biblia o que todo lo demás no importa. ¿Quién podría entender el éxodo sin saber algo de Egipto, o el exilio de los judíos sin saber algo de Asiria y Babilonia? Un famoso fundamentalista, R.A. Torrey, dijo sabiamente, “Quien conoce sólo la Biblia, no conoce la Biblia”. Por eso, Lutero apela a las escrituras, pero también a “razones claras” y a la conciencia. Después una correlación similar iba a ampliarse en “el cuadrilátero wesleyano” (escritura, tradición, razón, experiencia).
La Reforma puso la Palabra de Dios, en sus varias modalidades, como la máxima autoridad normativa, por encima de papas y concilios. Eso implicó a su vez la interpretación seria y crítica de las escrituras, desde los textos originales, transformando conceptos como jaris (gracia), pistis (fe) y metanoia (arrepentimiento). Impulsó también la predicación expositiva, aclarando y aplicando los textos sagrados, acompañada por la predicación del año lectivo, firmemente anclada en la historia de la salvación.
Actualmente amplios sectores de las iglesias evangélicas latinoamericanas han perdido el sentido histórico y predican un mensaje divorciado del pasado, incluso del mismo contexto bíblico. ¡Qué increíble que ni las iglesias pentecostales celebran el día de Pentecostés! [2] Son escasas tanto la predicación expositiva como la del ciclo litúrgico. Muchos sermones no son más que opinionismo, especulación, “performance” y puro “show”, manipulación del texto y del público. [3] Hay también predicadores fieles, a Dios gracias, pero pareciera que son la excepción.
Sola gratia
Karl Barth ha repetido muchas veces que las dos palabras más importantes para la teología son “gracia” (jaris) y “gratitud (eujaristia). El Catecismo de Heidelberg comienza formulando las tres cosas más importantes que el niño debe saber: “Cuán grande es mi pecado, cuán grande es la gracia de Dios, y cuán grande debe ser mi gratitud a Dios”. La Reforma transformó la idea tradicional de la gracia de Dios como una fuerza moral impartida en el bautismo (gratia infusa), en un concepto personal, del amor con que Dios nos acepta sin ningún mérito de parte nuestra, y le dieron un lugar central en su teología de la gracia y la fe personal. Pero esa misma gracia exigía frutos de justicia (Efes 2:8-10). No era la gracia barata del “evangelio de ofertas” que se predica hoy. [4]
En muchos círculos evangélicos hoy existe de facto una doctrina de salvación por las obras. Entre los viejos fundamentalistas uno era “salvo” cuando dejaba de fumar, tomar cerveza e ir al cine. En la actualidad, algunas iglesias se especializan en maldiciones y anuncian que, si uno no diezma, sus finanzas, y hasta su vida, serán malditas, pero si ofrendan bien todo será bendición. Bien se ha observado que los diezmos y los “pactos” son las indulgencias del siglo XXI.
Sola fide
Casi todos saben que los Reformadores enseñaron la justificación por la gracia mediante la fe, pero pocos se dan cuenta de que transformaron el concepto de fe, devolviéndole su sentido bíblico. Recuerdo que cuando estuve aprendiendo español compré el “Manual de Religión” que los colegios costarricenses empleaban como texto. Ese Manual definía la fe como “tener por cierto lo que dice la santa madre iglesia”. Para los Reformadores, la fe es entrega a Cristo y confianza en él (fides est fiducia, otra consigna histórica). Para ellos, la fe sin obras es muerta. Según Calvino, “todo conocimiento verdadero de Dios nace de obediencia”. Ahí está la diferencia importante entre la fe y el fideísmo.
Hoy en día muchas iglesias “evangélicas” confunden la fe con la ortodoxia y predican de hecho una salvación por ortodoxia. Para ellas, la fe consiste en decir Amén a lo que dice el pastor, en vez de ser discípulas radicales de Jesucristo en todas las esferas de la vida (eclesial, social, económica, política etc). Por eso, en esas congregaciones discrepar de la opinión del pastor es el pecado de murmuración, que trae maldición.
La iglesia actual debe preguntarse si está formando verdaderos discípulos o si está llenando los templos de gente que dice “Señor, señor” pero que no hace la voluntad del Padre (Mat. 7:21-23).
La libertad cristiana
Son muy conocidas las tres consignas que ya hemos analizado, pero las cuatro que quedan son olvidadas a menudo. Para comenzar, se olvida que, frente a mucha de la tradición medieval, los Reformadores fueron pioneros de una nueva libertad. [5] Hace unos años el recordado filósofo costarricense, Roberto Murillo, publicó un artículo muy interesante sobre la aportación de Lutero a las libertades modernas. Para José Martí, héroe cubano, “todo amante de la libertad debe colgar un retrato de Martín Lutero en la pared de su cuarto”. [6]
En el siglo XVI Europa vivía una crisis de autoridad después del fin de la Edad Media, cuando mandaban a fin de cuentas el Papa y el Sacro emperador romano. En esa coyuntura el programa teológico de la Reforma era una agenda profundamente liberadora.[7] La justificación por la gracia mediante la fe significaba una liberación del legalismo. La sola scriptura liberó a la iglesia del autoritarismo dogmático, el sacerdocio universal del clericalismo,  el semper reformanda del tradicionalismo estático y el soli deo gloria del culto a la personalidad.
Actualmente, algunas iglesias se están convirtiendo en más autoritarias que nunca. Aunque el viejo legalismo ha perdido fuerza, ahora el principal legalismo es el diezmo. He sabido de iglesias que amenazan con maldición a los que no diezman. En esa salvación por obras, la salvación se gana o se pierde en la hora de la ofrenda. He sabido de otras en las que el pastor quiere controlar toda la vida de los fieles; ¡no se permite ni enamorarse sin su visto bueno!
Con el movimiento de “apóstoles” y “profetas” el autoritarismo llega a unos niveles sin precedentes. Aunque San Pablo nos manda examinar y juzgar las profecías (1 Tes 5:19-21; 1 Cor 14:29-32), estos profetas pontifican con una cara seria que dice, “que nadie se atreva a cuestionar mi palabra profética”. Por su parte, más de un “apóstol” se permite emitir alguna “declaración apostólica” con la falsa autoridad que presumen tener.
Aquí va también un problema de sola scriptura, de fidelidad bíblica. A menudo han dicho que una “palabra profética” tiene más autoridad que una enseñanza bíblica. Apelan también a la falsa distinción entre logos (palabra bíblica, general) y rhema (palabra profética específica, según ellos), con desprecio de la palabra inspirada como mero logos. De esta manera establecen autoridades paralelas a las Escrituras, de forma parecida a los mormones. los Testigos de Jehová y otras sectas.
Sacerdocio universal de las y los creyentes (1 P 2:9; Ap 1:6; 5:10)
Frente al rígido clericalismo de la iglesia católica de la época, la Reforma impulsó un proceso de democratización tanto en la iglesia como en la sociedad. Para Lutero, toda la vida es ministerio y todos los creyentes son sacerdotes de Dios. “Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios… Todos los cristianos son sacerdotes, y todas las mujeres sacerdotisas, jóvenes o viejos, señores o siervos, mujeres o doncellas, letrados o laicos, sin diferencia alguna” (W.A. 6,370; R. García-Villoslada, Martín Lutero, Tomo. I, p.467).
En su época, tanto la Reforma luterana como la Reforma calvinista se quedaron cortas en superar el clericalismo; los anabautistas avanzaron más, así como también lo hizo el movimiento wesleyano después. En el siglo pasado, hubo un fuerte movimiento de teología del laicado que podría entenderse como la maduración de estos avances de la Reforma.
Sin embargo, hoy parece crecer un nuevo clericalismo, el de los “super-clérigos”, especialmente los “apóstoles”. En una mesa redonda sobre los “apóstoles” en Quito, Ecuador, un participante declaró, “Antes era suficiente el título de pastor, pero ahora que existen las mega-iglesias, ese título no basta para sus fundadores y deben llamarse con un título mayor”. La verdad es que ha surgido una nueva jerarquía eclesiástica, con los “apóstoles” y los “profetas” en la cumbre de poder y autoridad. En algunas iglesias el pastor es de hecho el C.E.O (ejecutivo mayor de una corporación), inaccesible a los feligreses con necesidades pastorales. Esas iglesias están organizadas según el modelo ejecutivo de las grandes empresas.
Ecclesia reformata semper reformanda secundum Verbum Dei
Esta consigna expresa una realidad: los Reformadores no pretendían tener toda la verdad ni ser dueños de un sistema final de conceptos absolutos. Lutero era un “teólogo irregular”, que nunca intentó formular un sistema. Calvino, por supuesto, articuló un sistema doctrinal, pero vivía revisándolo, llegando hasta las nueve ediciones, alternando entre el latín y el francés. Algunas de las aportaciones más valiosas aparecen sólo en la novena edición. Si Calvino no hubiera muerto, sin duda hubiera producido una décima edición. Tillich define “el principio protestante”, de forma muy acertada, con la frase, “sólo Dios es absoluto”. Karl Barth advierte contra la tentación de considerar el “sistema” como la verdad absoluta, lo cual identifica como idolatría.
Lamentablemente, en el siglo XVII, amenazados por el racionalismo escéptico de la época, la teología luterana y la calvinista cayeron en una rígida ortodoxia escolástica. Aunque hicieron algunas aportaciones, no lograron “defender” su fe, sino que la redujo a un dogmatismo estéril. Curiosamente, luteranos y calvinistas se acusaban mutuamente de ser herejes, cripto-católicos, y otros insultos.
El movimiento wesleyano puede verse en parte como una reacción contra esa “ortodoxia muerta” e hizo mucho para rescatar la salud del protestantismo. Pero, a inicios del siglo XX la ortodoxia dogmática resucitó en los Estados Unidos en la forma del fundamentalismo norteamericano.

Hoy día, cuando la tolerancia se ve como el sumo bien, son menos los reductos de ortodoxia cerrada, aunque los hay. Al contrario, en nuestro tiempo casi nada es seguro y todo es posible.  La nueva consigna parece ser, “ecclesia reformata semper deformanda”. La intención de la “semper reformanda” era la de corregir errores y ser cada vez más fiel al Señor y su Palabra. Desde el siglo pasado la iglesia vive de fiebre en fiebre, cambiando de modas como si de zapatos se tratara (“health and wealth”, “name it, claim it”, evangelio de prosperidad, tumbadera de gente, “apóstoles” y profetas, maldiciones generacionales etc. Etc., ad infinitum). Muchas veces, hoy la innovación no es para corregir errores, sino para introducir nuevos errores. Muchas veces, la finalidad no es mayor fidelidad sino mayor éxito, mayor fama o más dinero.
Soli deo gloria
“A Dios, y sólo a Dios, sea toda la gloria” fue una consigna fundamental de la Reforma. La iglesia de la época daba mucha gloria a otros en lugar de sólo a Dios. La Reforma fue un redescubrimiento de Dios, en perspectivas antes desconocidas. Los Reformadores tomaban muy en serio a Dios como el centro de toda su vida. Antes de su gran descubrimiento de la gracia, Lutero temía a Dios con horror y pánico, pero después se deleitaba en el amor del Dios de la gracia. Calvino era un hombre sobrecogido por la maravilla de la gloria de su Señor. La Reforma fue un gran encuentro con Dios. Puso a Dios en el centro de su vida y de su pensamiento, y le daba toda la gloria a él. Johann Sebastián Bach escribía las siglas “S.D.G.” al inicio de todas sus partituras.
Hoy, nuestra iglesia también tiene que redescubrir esta consigna de la sola gloria de Dios.  Nuestra sociedad está permeada por el culto a la personalidad; hablamos de los “ídolos” de Hollywood y las “estrellas del deporte”, etc.  Las iglesias tienen también sus “estrellas” y a veces “dioses” a quienes adoran: mega-pastores, profetas y sanadores, algunos evangelistas promovidos con publicidad al estilo de Hollywood. En la iglesia del Señor no caben el personalismo y el culto a la personalidad.
Cuando Dios curó al cojo por medio de Pedro y Juan, y la gente los quería reconocer como milagreros, Pedro les contestó, “¿Por qué nos miran a nosotros, como si nosotros, por nuestro propio poder o virtud, hubiéramos hecho caminar a este hombre? El Dios de Abraham, Isaac y Jacob, el Dios de nuestros antepasados, ha glorificado a su siervo Jesús” en sanar a aquel enfermo. Originalmente un “don de sanidad” no significaba algún poder que poseyera alguna persona, sino el acto de Dios de dar salud a un enfermo. A veces se habla de los “sanadores” como si fuesen dueños del poder milagroso; “en estas manos hay poder de sanar”, dijo uno de ellos, mostrando sus manos ante las cámaras. Al contrario, “¿Por qué nos miran a nosotros, como si nosotros hubiéramos hecho algo?”, dijeron Pedro y Juan, para dar la gloria al Señor.
Esta consigna significa también que podemos, y debemos, glorificar a Dios en todo lo que hagamos. “Una lechera puede ordeñar las vacas para la gloria de Dios”, dijo Lutero. En todo, nos exhorta San Pablo, “ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios” (1 Cor 10:31).

Conclusión: Nuestro momento histórico se parece dramáticamente al de los Reformadores en el siglo XVI: revolución en las comunicaciones (la imprenta de Gutenberg; hoy teléfono, radio, TV, computadora y hasta iPod); revolución del espacio vital de la humanidad (navegación mejorada; Cristóbal Colón 1492; hoy autos, aviones, viajes al espacio); revolución armamentista (el fusil portátil, arcabuz y mosqueta; hoy, armas nucleares) y, sobre todo, una crisis de autoridad que produce una gran confusión.
En esta coyuntura, ¿qué nos traerá el futuro? Tal y como van las cosas, podría salir un protestantismo cultural y poderoso, algo parecido a lo que ha sido el catolicismo en el pasado. Pero gracias a Dios, sigue existiendo un remanente fiel y grandes signos de esperanza. ¿Levantará Dios a otro Lutero? Quizá no, pero quiera el Señor concedernos un avivamiento de espiritualidad genuina y un movimiento de profunda renovación que sacudirá a la iglesia de pies a cabeza y la preparará para responder a los grandes desafíos del nuevo mundo que está naciendo.
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[1] Charla en la iglesia metodista el Redentor, San José, Costa Rica, 31 de octubre de 2011. El tema asignado fue “¿Qué necesita reformar la iglesia hoy?”. En la presentación oral enfaticé también lo positivo de lo que Dios está haciendo en la iglesia hoy.
[2] Ver “El Pentecostés tiene fecha” en juanstam.com, 6 de mayo 2008.
[3] Ver “Mecanismos de manipulación en las iglesias”. juanstam.com, `12 de agosto 2010
[4] Aquí conviene recordar ese gran poema atribuido a Santa Teresa: “No me mueve, mi Dios, para quererte, el cielo que me tienes prometido… No me tienes que dar porque te quiera…”
[5] En 1520 Lutero publicó un importante tratado “Sobre la libertad del cristiano”.
[6] Hay que reconocer a la vez que hubo serias contradicciones en la conducta de Lutero, debido mayormente a su doctrina de los dos reinos y sus vínculos con los príncipes alemanes. Su trato a los campesinos y los judíos era reprochable.
[7] Ver” Sobre la teología de los reformadores: unas reflexiones” (31 de octubre de 2011)