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Quito, Pichincha, Ecuador
I´m baptist missionary by faith with PMM Inc.,USA I'm married and with my wife Anita have four marvelous daughters. Our principal ministry is theological education. My passion is write, preach & teach about my Lord Jesus, around my country Ecuador, and Latin America. Dr. Joselito Orellana. DMin. PhD. Born in Ecuador, in Piñas City, province of El Oro Living in Quito, since 1985. Baptist Pastor's 18 years old. It missionary for Latin America Palm Missionary Ministries Inc, USA. It is involved in the ministries of higher theological teaching, pastoral training, church ministry, family counseling, literature, and educational administration. Doctor of Ministry (DMin.) and Doctor of Theology (PhD) awarded by Vision International University, USA. UU. A.

Saturday, August 5, 2017

Noviazgo...!

Dr. J. Joaquín Orellana, PhD.
Palm Missionary Ministries, Inc. USA.
Todos los derechos reservados.

Hoy en día a cualquier relación se le llama noviazgo. De hecho hay personas casadas que después de varios años se dan cuenta de que la persona con la que se casaron no se parece en nada a la que creyeron conocer. La tasa de divorcios en Ecuador y AL se ha triplicado. El matrimonio y la familia son una especie en extinción. Hoy se han creado derechos legales que le permiten a las personas generar relaciones "legales" pero muy disímiles de lo que enseña las Sagradas Escrituras, como las llamadas, uniones de hecho. Recordemos que no todo lo legal es moral, ni viceversa.

Por qué la gente se equivoca tanto y se ha generado una especie de verdadera pandemia en torno al matrimonio y la familia? Después de muchos años de experiencia en la consejería pastoral, y estudio sobre ese campo, creo firmemente que parte de la respuesta está en la selección de la persona, del tiempo y las circunstancias. A la luz de la teología bíblica, encuentro tres principios bien definidos para establecer una relación de noviazgo inteligente, honesta y perdurable en el tiempo y con calidad axiológica.

  1. El principio de idoneidad. Este principio se refiere a dos aspectos fundamentales existenciales de la relación afectiva: por un lado, el aspecto físico, es decir, un hombre para una mujer y viceversa; y por otro lado, el aspecto espiritual, un creyente para una creyente, o en otras palabras un renacido por el Espíritu de Dios, para otra persona en iguales condiciones espirituales. Cuando perdemos de vista este principio, ya hemos perdido la bendición que Dios tiene para el matrimonio. Dios no puede bendecir lo que no nace en su perfecta, santa e inmutable voluntad. Este principio define la naturaleza de la relación matrimonial según la Biblia: que es ser una parábola actuada de la relación espiritual de Cristo con su iglesia (Cf., Ef. 5)
  2. El principio de compatibilidad. Este principio se refiere en cambio, a los perfiles caracteriológicos. El temperamento es genético, y el carácter de la persona, es una construcción dinámica en la que intervienen además factores ambientales, espirituales y circunstanciales. No existe el carácter bueno o malo. Todo perfil caracteriológico tiene virtudes que hay que potenciar, y debilidades que hay que minimizar. No obstante, cada persona deben conocer con precisión las características de su temperamento dominante, y lo propio de su novio(a). De este modo estarán más abiertos a aprovechar las diferencias en función de cohesionar la relación y generar una convivencia más gratificante, enriquecedora y consolidada. Por lo tanto, este principio tiene que ver con la identidad de la relación matrimonial, porque de los dos perfiles, resultará uno solo en términos de adecuada complementación.
  3. El principio de funcionalidad. El matrimonio es una relación sagrada creada por Dios con propósitos bien definidos. De hecho, según la teología bíblica pastoral, el propósito del matrimonio no es la felicidad -como mucho se habla-, sino la santidad. Y siendo santos es que terminamos siendo verdaderamente felices. Sin embargo, en términos particulares, el matrimonio debe tener el propósito de consumar el proyecto de vida existencial de cada uno de los integrantes. No debemos casarnos por simple esnobismo, presión social, interés material, o emocionalismo pasajero. Debemos casarnos con la convicción de que esa relación nos ayudará a consumar la realización gratificante y significativa de sueños y proyectos comunes que Dios sembró en nuestro corazón. Por ello este principio tiene que ver con el propósito del matrimonio. En el matrimonio desaparecen por obvias razones las individualidades de metas para conjugarse en un solo proyecto de vida conjunto.
El Señor Jesús en Marcos 10:6-9, dijo respecto del matrimonio que: Pero al principio de la creación Dios “los hizo hombre y mujer” “Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo” Así que ya no son dos, sino uno solo.  Por tanto, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.
www. joselitoorellana.blogspot.com 

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