About Me

My photo
Quito, Pichincha, Ecuador
I´m baptist missionary by faith with PMM Inc.,USA I'm married and with my wife Anita have four marvelous daughters. Our principal ministry is theological education. My passion is write, preach & teach about my Lord Jesus, around my country Ecuador, and Latin America. Dr. Joselito Orellana. DMin. PhD. Born in Ecuador, in Piñas City, province of El Oro Living in Quito, since 1985. Baptist Pastor's 18 years old. It missionary for Latin America Palm Missionary Ministries Inc, USA. It is involved in the ministries of higher theological teaching, pastoral training, church ministry, family counseling, literature, and educational administration. Doctor of Ministry (DMin.) and Doctor of Theology (PhD) awarded by Vision International University, USA. UU. A.

Monday, July 31, 2017

Respeto...!

Por, Dr. J. Joaquín Orellana, PhD.
Palm Missionary Ministries, Inc  USA.
Todos los derechos reservados.

El respeto es uno de los valores universales recogidos en casi todos los códigos éticos y legales del mundo. Es uno de los fundamentos de sana convivencia más elementales. Es una de las condiciones sine qua non para una convivencia social verdaderamente pacífica y equitativa. Don Benito Juarez, por ejemplo, solía decir que el respeto al derecho ajeno es la paz. Hoy más que nunca necesitamos recordar que este valor es normativo y vinculante, no opcional y selectivo, peor manipulable. Porque se da el fenómeno de que nos gusta que respeten nuestros derechos, pero vulneramos con facilidad y hasta desparpajo el derecho de los demás.
El respeto es un derecho, privilegio, pero también una expectativa humana. Qué hacer cuando el respeto no fluye con espontaneidad, autenticidad y pertinencia en nuestro mundo, comenzando por nuestras familias, iglesias locales, sociedad, etc.? Yo creo que el respeto se gana; luego se espera; luego se demanda; y, finalmente se exige.
El respeto se gana. No es justo precisar el respeto per se. Al ser un valor, precisa de forma connatural un requisito axiológico: la responsabilidad de honrar los derechos de los demás. Entonces no es ético exigir respeto cuando no lo estamos dando; cuando no estamos generando un entorno axiológico requeriente.
El respeto se espera. Una vez que uno genera respeto, es como una siembra, eso significa que entonces y sólo entonces podemos esperar resultados o fruto del mismo. Es digno, justo y necesario esperar ser respetados cuando nosotros mismos lo generamos.
El respeto se demanda. Cuando dadas las primeras condiciones axiológicas, y a pesar de ellas, no recibimos el respeto, entonces es tiempo de demandarlo ética, legal, moral y espiritualmente. El ser humano vive en un entorno bio, psico social y espiritual; y por ello el respeto deben ponderar (sumar) existencialmente ese perfil de vida.
El respeto se exige. Finalmente, cuando no se recibe el respeto dadas las tres condicionantes anteriores entonces es momento de exigirlo, con firmeza pero dentro de lo cánones legales pertinentes. Ser humilde, no significa haber perdido la dignidad, de hecho, ese es otro valor connatural del ser humano que jamás se pierde, aunque sí se enriquece. Jamás el ser humano debe permitir que se violente su dignidad, y eso es exigir su respeto en todas las instancias.

En términos bioéticos, por ejemplo existe el derecho a la vida, que dicho sea de paso es el más elemental y sagrado derechos de todo ser humano, independientemente de cualquier consideración existencial. Pero no existe el derecho a la muerte; expresado en exigencias absurdas y diabólicas como el supuesto derecho al aborto, por el prurito supuesto de que tenemos derecho sobre nuestro cuerpo. Otras expresiones de este absurdo axiológico y teológico, son la eutanasia, eugenesia, etc. Debemos respetar la vida humana en todas sus expresiones, por el hecho de que es un don de Dios, y eso la hace sagrada, eterna e intocable. Jesús dijo que: Yo he venido para que tengan vida y para que la tengan en abundancia (Jn. 10:10) La palabra vida aquí no se refiere a la vida biológica (gr., bios), sino a la vida eterna, trascendente, espiritual y eterna (gr., zoé), en otras palabras a una vida que paradójica y naturalmente nadie tiene el derecho de matar. Por eso el apóstol Pedro en Hechos usando una fina ironía teológica les dice a los judíos que han matado al Autor de la Vida = JESÚS.
www.joselitoorellana.blogspot.com 

Tuesday, July 25, 2017

Santidad...!

Santidad...!
Por, Dr. J. Joaquín Orellana, PhD.
Palm Missionary Ministries, Inc - USA.
Todos los derechos reservados.

Cuando hablamos de pecado, debemos ponderar también la santidad de la cual habla la Biblia. Pero qué significa ser santo?; podemos ser santos?; es lo mismo la santidad de Dios que la nuestra?; existe un solo tipo de santidad?

Santo no significa "sin pecado", en realidad aplicado al ser humano y cosas terrenas, significa, algo o alguien que ha sido apartado, reservado, consagrado, dedicado a un propósito específico y piadoso. Podemos ser santos, y debemos ser santos. De hecho la Biblia dice que los creyentes hemos sido santificados y hemos sido llamados "a ser santos"(Cf., 1 Co. 1:1-3)

La santidad de Dios es distinta a la nuestra. Solo dos veces la Biblia menciona el "sacrosanto" carácter de Dios: En Is. 6, y Ap 4, se encuentra básicamente el mismo cuadro glorioso de serafines que proclaman que Dios es "santo, santo, santo" esto es, sacrosanto. Santo en hebreo., es qadosh y en griego, es hágios. Solo Dios es perfectamente santo, completamente separado del pecado y de toda maldad. Él no tienta a nadie, nada malo puede provenir de Dios. Él no tolera el pecado en su presencia, en ninguna manera. Él es perfecta, absoluta y eternamente santo. Pero los creyentes, sólo somos "santos", es decir, seguimos siendo pecadores, aunque desafiados a "apartarnos" de la maldad cada día, de la mundanalidad, del demonismo; aún de la propia maldad que habita en nuestras almas (mente, voluntad y emociones)

Hay tres tipos de santidad, analogadas a los diversos tiempos de nuestra salvación. Nuestro problema espiritual fundamental es con el pecado: con la pena que nos impone (condenación); con el poder que se impone a nuestra voluntad; y, con su presencia en nuestra vida, en definitiva. La santidad al igual que la salvación es tridimensional en la Biblia, así tenemos:

Santidad Legal. También llamada posicional. Tiene que ver con la obra del Señor Jesucristo en la cruz del calvario. En el pasado Dios nos salvó en Cristo de la pena (condenación de muerte eterna) del pecado. Cristo en la cruz del calvario nos imputó su justicia, nos declaró justos. No nos hizo justos, porque seguimos pecando, pero si nos declaró justos delante de Dios el Padre. Allí en la cruz se produjo el gran intercambio, pues Jesús tomó nuestra maldición para darnos su bendición; tomó nuestra desnudez, para darnos su vestido de justicia; tomo nuestra corona de espinas, para darnos una corona de justicia; tomó nuestra cruz, para darnos un trono, etc.

Santidad Moral. También llamada ética. Tiene que ver con el proceso dinámico de someternos al control y gobierno del Santo Espíritu de Dios, para de ese modo, derrotar el poder del pecado sobre nosotros. El pecado mora aún en nosotros los creyentes, pero no reina en nosotros. Tenemos la capacidad de permitir la obra sobrenatural del Espíritu de Dios para gobernar y subyugar nuestras debilidades, al tiempo de producir el fruto del Espíritu que es: amor, gozo, paciencia, benignidad, bondad fe, mansedumbre y templanza (Cf., Gá. 5:22). La santidad tiene dos aspectos éticos y funcionales básicos: mientras nos alejamos paulatinamente del pecado, al mismo tiempo nos acercamos a Dios en obediencia, servicio y consagración.

Santidad Escatológica. También llamada final. En el pasado, Dios nos salvó en Cristo de la pena del pecado, y nos santificó para él de una sola vez para siempre, pero no nos libró del poder ni de la presencia del pecado. En el presente, Dios por medio de su bendito Espíritu nos libra del poder del pecado de modo que no presentemos nuestros miembros al pecado como instrumentos de iniquidad. Pero al fin del día, seguimos siendo pecadores, y no podemos dejar de serlo, porque como ya expliqué en el artículo anterior, pecamos porque somos pecadores, no somos pecadores porque pecamos. Al final de la historia Dios nos librará -santificará, apartará- completa y eternamente de la presencia del pecado. Eso lo podemos ver en el glorioso pasaje de Ap. 21:1-7, en el que Juan registra que Dios mismo enjugará toda lágrima de nuestros ojos, y ya no habrá más muerte, ni dolor, ni siquiera conciencia y recuerdo del pecado. Aleluya...! Si el final es glorioso, vale la pena vivir buscando la llenura del Espíritu Santo de Dios, para no satisfacer los deseos de la carne, del mundo, ni del demonio.
1 de Juan 2:15-17 (NVI), dice:
No amen al mundo ni nada de lo que hay en él. Si alguien ama al mundo, no tiene el amor del Padre. Porque nada de lo que hay en el mundo —los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida— proviene del Padre, sino del mundo. El mundo se acaba con sus malos deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.
www.joselitoorellana.blogspot.com 

Pecados...!

Pecado...!
Por, J. Joaquín Orellana, PhD.
Palm Missionary Ministries, Inc - USA.
Todos los derechos reservados.

Pecado es una palabra y concepto nada bienvenido en la modernidad. Desafortunadamente, también los creyentes en Cristo tienen tres enemigos bien definidos: Satanás; el mundo; y, la carne (concupiscencia). Pero francamente el más letal de todos es la propia carnalidad que brota del corazón degenerado por el pecado. El pecado realmente es nuestro gran problema constante. El pecado corrompió todas nuestras relaciones existenciales básicas: con Dios (separación eterna, segunda muerte); con el prójimo (matrimonio, familia, iglesia, sociedad, etc); con la naturaleza (desequilibrio ecológico, calentamiento global, mala mayordomía de la creación, etc.); y, por desgracia, consigo mismo (depresión, ansiedad, fobias, autolisis, etc).

El ser humano es pecador por naturaleza. Pecamos porque somos pecadores, no somos pecadores porque pecamos. Es decir, nadie puede dejar de pecar. La Biblia dice que no hay justo ni aun uno, por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios (Cf., Rom. 3:10, 23).

Pero qué es el pecado?, o cuáles son las formas más comunes de pecar? Básicamente el pecado es "errar en el blanco" es lo que significa la palabra griega para pecado (gr., amartía) Es toda volición humana que se opone, corrompe o denigra la voluntad plena de Dios para la vida del ser humano. Existen varias formas de pecar. Podemos pecar por:

Comisión. Cuando el ser humano acciona deliberadamente su voluntad en actos contrarios a la voluntad expresa de Dios, por ejemplo: robar; mentir; engañar; haraganear; matar; hurtar; etc. Esta es la forma más común de pecar, y que muchos creen que es la única manera, pero no es así.
Omisión. Cuando la persona sabe lo qué es bueno, y simplemente no lo hace, o deja de hacer lo bueno. La Biblia dice que el que saber hacer lo bueno y lo hace le es pecado (Cf., Stg. 4:17) En nuestros días pulula la corrupción, la violencia, el abuso y el contubernio; y callar en lugar de denunciar también es pecado, y uno grosero. Hay un dicho realmente blasfemo también, que dice que: Si quieres de la vida gozar: ver; oír: y, callar. Esto es pecar por omisión.
Intención. Jesús enseñó por ejemplo, que si un hombre mira a una mujer para codiciarle, ya adulteró en su corazón con ella (Cf., Mt. 5:28) Eso significa que pecado no solamente es hacer lo malo, o dejar de hacer lo bueno, sino que también, es pecado el solo pensar hacer el mal. Otro ejemplo que dio Jesús en el Sermón del Monte, fue respecto al asesinato, y dijo que es lo mismo enojarse contra el prójimo y desearle la muerte; y eso es como si lo hubiese matado en realidad (Cf., Mt. 5:28ss). Las intenciones malas también cuentan como pecados.
Promoción. Uno puede hacer lo malo, pero también sutil, soterrada o deliberadamente, puede provocar que otros hagan lo que nosotros quisiéramos hacer. Podemos influir, manipular, orientar, y hasta inducir al pecado a otras personas. Jesús habló también al respecto de los niños, y dijo que es mejor que cualquiera que induzca a mal a los pequeños mas le valdrá amarrarse una piedra de moler de asno y echarse el mar (Cf., Mt. 18:6ss).

J.C. Ryle, dijo: Visiones oscuras y poco claras del pecado son el origen de la mayoría de los errores, herejías y falsas doctrinas de los tiempos actuales. Mucho de la ortodoxia de la doctrina y fe cristiana de hoy, se define con solo saber qué es lo que la gente piensa y cree sobre el pecado.
La buena noticia es que el Señor Jesús ya pagó por nuestro pecado en la cruz del calvario, y solo nos resta confiar plenamente en su persona, palabra y obra para ser salvos de la pena del pecado. La Biblia dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros (Rom. 5:8)
www.joselitoorellana.blogspot.com